Santo Domingo
Yavé...tu que pronuncias sentencias justas porque conoces el corazón de los hombres, sabes que te he entregado mi causa”. En todo tiempo y lugar quién no ha sentido el peso de una desgracia o la experiencia de haber sido abandonado. Los lamentos personales se multiplican porque entendemos injustamente que Dios no atiende nuestras suplicas. No es así.
Dios no abandona a nadie, está siempre dispuesto para atender a nuestros problemas. Entreguemos todos esos problemas al Señor, sin dejarnos llevar de las apariencias y sufrir la terrible experiencia de apartarse de sus caminos. Pon la confianza sólo en Dios. Espera confiado.

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