El
máximo tribunal venezolano respaldó ayer miércoles la posición oficialista de
posponer la juramentación del presidente Hugo Chávez, fallo que la principal
figura opositora rechazó por considerar que responde a los intereses de un
partido.
El
gobernador del estado central de Miranda y ex candidato presidencial opositor,
Henrique Capriles, descartó ayer miércoles que pueda considerarse como victoria
o derrota la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia. Afirmó que las
instancias “no deben responder a los intereses de un partido”.
El
fallo dio un fuerte respaldo legal a la tesis chavista de que no importa que el
mandatario no esté en el país y que no se han producido los hechos contemplados
en la Constitución para delegar el poder y convocar nuevas elecciones.
El
oficialismo, que controla los tres poderes públicos, nunca se ha referido
abiertamente a que el presidente pueda fallecer o que exista en el país un
vacío de poder, y sólo reconoce que Chávez, de 58 años, sigue en Cuba su
proceso de tratamiento contra el cáncer que lo aqueja desde 2011.
Para
el dirigente opositor, las principales figuras oficialistas no son fuertes, y
el actual gobierno encabezado por el vicepresidente Nicolás Maduro está
“sostenido sobre tierra movediza” entre otras razones porque esos dirigentes,
dijo, “no fueron elegidos... Maduro que mire muy bien los pasos que da...
Maduro no fue elegido”.
En
Venezuela, el vicepresidente es designado por el mandatario y no por voto
popular. “No hay que confundir una cosa con la otra... (esos dirigentes del
chavismo) no calzan los zapatos del líder que ellos dicen defender” o Chávez,
aseguró Capriles.
Sin
embargo, el opositor no fue claro en decir si consideraba ajustada a derecho o
no la decisión del Tribunal y sólo indicó que con su fallo, el máximo juzgado
“le resolvió un problema al partido de gobierno” porque entre los dirigentes
del chavismo “los cuchillos (están) que van de un lado al otro” presuntamente
disputándose la supremacía.
Dijo
que no convocarían hoy jueves a opositores a marchas o protestas para evitar
confrontaciones violentas con el chavismo y que lo que debía hacer el gobierno
es atender los problemas reales del país, como la inseguridad, la inflación y
el desempleo.
CHÁVEZ "ES EL JEFE"
El vicepresidente Nicolás Maduro ratificó que el país tiene un líder que es
Chávez, a quien calificó como “un presidente extraordinario”.
Desde
el viaje del mandatario a Cuba, el discurso oficial se ha centrado en que
Chávez sigue siendo el jefe de Estado, que Chávez “somos todos”, un hombre
pobre que trabaja por los menos favorecidos, y que como fue reelegido en
octubre su mandato prosigue, en un recuerdo permanente del dirigente
venezolano, quien no ha sido visto desde que viajó a Cuba el 10 de diciembre.
“El
mundo no se acaba el 10 de enero... mañana vamos a hacer un gran acto en honor
al presidente Chávez”, agregó Maduro, quien habló acompañado con todos los
miembros del gabinete y el alto mando militar en un discurso transmitido en
vivo por la televisora oficial. Maduro destacó que mañana jueves arrancará el
nuevo sexenio de Chávez, que se extiende hasta 2019.
El
acto de hoy está previsto a partir del mediodía en las adyacencias del llamado
Palacio Blanco, una sede oficial frente al palacio de Miraflores, que es la
sede de gobierno. El opositor Henrique Capriles indicó que la oposición hizo
contactos con varias cancillerías para que los representantes de sus gobiernos
no asistieran al acto que está organizando el oficialismo para el 10 de enero,
y agradeció la decisión que tomaron varios presidentes de no asistir.

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