El viejo Palacio de Sans Souci

jueves, 7 de febrero de 2013


La pobreza queda al descubierto mientras se recorre la polvorienta y deteriorada carretera que conduce desde la ciudad de Cabo Haitiano al poblado de Milot, ambos ubicados en el Departamento Norte.
Allí, en la altura, se encuentran las ruinas de lo que fue el Palacio de Sans Souci, construido a principios del siglo XIX por Henri Christophe, presidente de Haití en 1806 y rey de la mitad septentrional del país, y con cuyo nombre fue bautizada recientemente la universidad construida y donada por el Gobierno dominicano a Haití en la comunidad de Limonade, también en la zona Norte.
La pobreza del camino contrasta con las ruinas del monumento, una evidencia del poderío de esa nación en los años de su independencia, proclamada en 1804.
Muchas visitas
Ese es uno de los más importantes monumentos y puntos turísticos que exhibe la zona norte de Haití, donde cada día acuden entre 50 y 70 turistas, sobre todo norteamericanos y europeos para ver el palacio que albergó a las máximas autoridades haitianas.

El Palacio de Sans Souci  fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1982 con la denominación de Parque Nacional Histórico.
En la  puerta del Palacio, los visitantes se encuentran con el guía Mauricio, un arquitecto haitiano entrado en edad que disfruta contando y repitiendo una y otra vez la historia de la que fuera una imponente construcción, que servía de orgullo para quienes participaron en su levantamiento, en ladrillo y otros materiales importados desde Italia. 
RUTA PARA CONOCER SUS ATRACTIVOS
El monumento fue visitado recientemente por un grupo de periodistas dominicanos que recorrieron el corredor norte de Haití, invitados por la Embajada de Estados Unidos para conocer los programas y áreas de apoyo que desarrolla el Gobierno norteamericano en materia de salud, desarrollo económico y sostenible y descentralización  en esa zona. 

La sección de Cultura de EEUU, a través de los fondos del embajador, ayudó a restablecer varias áreas del palacio, entre ellos el techo de la Batería Real y los cuarteles militares ubicados en las inmediaciones, por un monto de 108,257 dólares.  
Un palacio con historia
“Yo soy Mauricio su guía para esta tarde”, dice con una abierta sonrisa y con un español con acento francés, mientras acompaña el recorrido.

Entonces comienza a contar la historia. “Estamos en frente del Palacio de Sans Souci, que fue construido por el rey Christophe en 1806, pero fue destruido por un terremoto en 1842. Había dos entradas para este Palacio, una para el rey y su familia, y la otra para los soldados ir al cuartel ubicado allá”, señala la parte de atrás de la edificación.
Agrega: “Aquí, a la entrada, está también una iglesia Católica construida para la misma época de 1806 y destruida por un terremoto, pero fue reparada en 1833”.
Cuenta que la familia real vivía aquí, porque este Palacio fue construido como la residencia del rey. 
Explica que el rey construyó su palacio en esa zona porque quería estar lejos del mar, ya que después de la independencia de Haití, los franceses querían volver y Christophe lo hizo para defenderse, en caso de una invasión. Con ese mismo propósito, también construyó la Ciudadela sobre la montaña más alta de la región norte. 
Dice que Sans Souci fue el nombre de un general antes enemigo de Christophe y después su amigo.
Recorrido
Recuerda que en esa época la República de Haití fue dividida en dos, el reinado al norte y la República al sur,  por lo que en  el Palacio fueron ubicados dos estatuas simbolizando  leones  como muestra de la fuerza del norte.

Su construcción se inició en 1806, pero fue terminado completamente en 1814, tomándose ocho años el terminarlo.
Durante el recorrido, Mauricio hace una parada en la sala donde el rey se suicidó el 8 de octubre de 1820,  porque se enfermó, presentando una parálisis de su lado izquierdo, y tenía conocimiento de que el ejército del sur, comandado por   Jean-Pierre Boyer, segundo presidente de la República de Haití entre 1818 y 1843, iba en camino para atacarlo y ya él no estaba en condiciones de defenderse.
El palacio fue incendiado ese año por Boyer y desde entonces sólo quedan las ruinas.
“Aquí vivía el rey y su familia, sus soldados, la familia de los soldados. Mucha gente vivía aquí en esta época. Había dos jardines, uno para la reina y otro para el rey, ubicado detrás del palacio. El rey tenía dos hijos, uno de ellos fue asesinado después de su muerte, y su hija y la reina se fueron a Italia, donde la segunda falleció 30 años después de la muerte del rey.
UN GUÍA QUE AGRADECE A LOS DOMINICANOS
 Mauricio asegura que desde la muerte del rey, la edificación ha estado abierta a los turistas. Allí se celebran algunas bodas, sobre todo debajo de un árbol  de caimito, conocido como árbol de la justicia, porque era donde el rey se sentaba cada jueves a juzgar a las personas, por lo que era una especie de tribunal.

“Quiero decirle gracias por venir a Milot, gracias por venir a Haití, necesitamos su presencia aquí, para ayudarnos a reconstruir la República de Haití. Gracias a nombre de mi pueblo”, con esa expresión termina  Mauricio su recorrido.
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