Gran cantidad de personas
presentan en su adolescencia una serie de trastornos que, de ir en incremento,
podrían tener serias consecuencias. Estos son resultado de problemas afectivos
relacionados con familiares, amistades o el entorno social en que se
desenvuelven.
Los trastornos psicológicos, definidos como alteraciones
de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, son considerados como
anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el
individuo. Debido a su naturaleza única, están determinados
multifactorialemente, integrando elementos de origen biológico, genético,
neurológico, ambiental, familiar, psicosocial y psicológico, teniendo todos
estos factores un peso no solo en la presentación de la enfermedad, sino
también en su fenomenología, en su desarrollo evolutivo, tratamiento,
pronóstico y posibilidades de rehabilitación.
Entre los trastornos que más afectan a los adolescentes, se
encuentran problemas de personalidad, somnolencia, obesidad, anorexia, bulimia
y anemia.
Personalidad
La psicóloga Mariela Cedeño explica que un trastorno de la personalidad es un
patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que
se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto y que tiene
su origen en la adolescencia o inicio de la edad adulta.
Destaca que existen varios tipos de trastornos de personalidad,
entre los cuales están: paranoide, que se caracteriza por un patrón de
desconfianza y suspicacia que hacen que se interpreten maliciosamente las
intenciones de los demás; esquizoide, que es un patrón de desconexión de las
relaciones sociales y de restricción de la expresión corporal.
También se presenta el equizotípico, que consiste en un patrón
de malestar interno en las relaciones personales, distorsiones cognoscitivas o
perceptivas y excentricidades de comportamiento, y antisocial, que es un patrón
de desprecio y violación de los derechos de los demás.
Sueño
Cedeño precisa que debido al desorden en el horario de dormir se afecta el
desarrollo habitual del ciclo sueño-vigilia, lo que puede ser muy grave e
interferir con el funcionamiento físico, mental y emocional del individuo.
Los trastornos más frecuentes son la apena del sueño, donde la
persona tiene respiraciones superficiales durante el sueño; la enuresis, que es
cuando la persona se orina en la cama durante el sueño, generalmente le pasa a
los niños; el insomnio, el sueño intranquilo o insuficiente; el síndrome de
piernas inquietas, en el cual se necesita mover las piernas para interrumpir
sensaciones molestas, y los terrores nocturnos, cuando las personas realizan
actividad o caminan estando dormidas.
Anorexia nerviosa
La experta señala que la anorexia nerviosa afecta preferentemente a
adolescentes del sexo femenino y que se considera un trastorno que tiene una
predisposición psicológica, caracterizada por una alteración en la percepción
de la imagen corporal junto a carencias afectivas y un bajo nivel de
autoestima.
Sobre esta base alterada se añaden factores socioculturales,
como el culto al cuerpo que se tiene en la sociedad y que castiga la obesidad y
establece delgadez con armonía, belleza y éxito.
Destaca que los síntomas de una conducta anoréxica son la
práctica de dietas restrictivas con cualquier excusa, amenorrea, adelgazamiento
progresivo a pesar de una aparente ingesta “normal”, cambios en el estado
de ánimo, irritabilidad, tendencia al aislamiento social, comportamiento
perfeccionista, excesiva responsabilidad para su edad, inseguridad, timidez,
baja autoestima, ejercicio físico excesivo, y antecedentes
familiares de trastornos de este tipo. Bárbara Ortutay
LA OBESIDAD Y LA ANEMIA
La psicóloga Mariela Cedeño afirma que el riesgo de la obesidad
depende en gran medida de la localización de la grasa, siendo la que se acumula
en el abdomen la que afecta en mayor medida al corazón. “Actualmente una forma
de determinar la distribución de la grasa es medir, con una cinta métrica, el
perímetro de la cintura. Según el resultado, se divide a las personas en: las
que tienen distribución androide de la grasa (forma de manzana), o distribución
ginecoide (forma de pera). Por otra parte, Cedeño puntualiza que hay grupos de
la población más vulnerables a padecer anemia por tener aumentados los
requerimientos de hierro como en etapas de rápido crecimiento (bebés, niños,
adolescentes), mujeres embarazadas o lactancia y mujer fértil con pérdida de
sangre abundante durante el período menstrual

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